La artroplastia de cadera, más conocida como prótesis total de cadera, es uno de los procedimientos quirúrgicos más exitosos y necesarios en la medicina ortopédica, pero, ¿En qué consiste exactamente esta cirugía y cuándo se necesita?
El problema: degeneración articular
La indicación principal para este procedimiento es la artrosis de cadera. Esta enfermedad se caracteriza por la degeneración y pérdida del cartílago que recubre la cabeza femoral y el acetábulo (la cavidad dentro de la pelvis que aloja la cabeza femoral).
Esta degeneración se manifiesta clínicamente de varias maneras, afectando significativamente la calidad de vida:
- Dolor y rigidez durante los movimientos de la cadera.
- Una posible cojera durante la deambulación.
- Limitación para actividades cotidianas, como atarse los cordones de los zapatos, la higiene de los pies, subir y bajar de un coche, o sentarse y levantarse de una silla baja.
Cuando han fallado todas las otras alternativas terapéuticas, la artroplastia de cadera se convierte en la solución quirúrgica definitiva.
La técnica: sustitución completa de la articulación
La cirugía protésica de cadera es una técnica quirúrgica muy reglada y técnicamente muy establecida, conocida por ofrecer resultados clínicos muy contrastados y satisfactorios para el paciente.
El objetivo de la cirugía es lograr la sustitución completa de la articulación, permitiendo la eliminación del dolor y la recuperación de la movilidad.
Los cuatro componentes de la prótesis
Para lograr esta sustitución completa, la prótesis total de cadera consta de cuatro componentes principales:
- Vástago femoral: Un dispositivo anclado a la diáfisis del fémur, insertado dentro del canal medular. Puede ser cementado o no cementado.
- Cabeza: Sustituye la cabeza del fémur y puede ser metálica o de cerámica.
- Cúpula: Una cúpula de plástico duro que se coloca en el medio, crucial para permitir la articulación entre la cabeza del fémur y la pelvis.
- Acetábulo metálico: El implante que sustituye la cavidad de la pelvis, habitualmente no cementado.
El procedimiento y la recuperación
El procedimiento quirúrgico se realiza normalmente con anestesia general o espinal. El tiempo quirúrgico suele variar entre una hora y media y dos horas.
Los resultados a largo plazo suelen ser excelentes. A los 5 años después de la cirugía, entre el 95% y el 98% de los pacientes están satisfechos con la operación, no han presentado ninguna complicación y el implante sobrevive con normalidad. Si bien, como cualquier procedimiento, no está exenta de complicaciones, estas ocurren en un porcentaje realmente muy pequeño.
Hitos de la rehabilitación
La recuperación se enfoca en la movilización precoz:
- Postoperatorio inmediato: el cirujano recomienda una movilización precoz y el inicio de la deambulación con el apoyo de andadora o muletas.
- Rehabilitación: posteriormente, el paciente inicia un programa asistido por un fisioterapeuta para mejorar la marcha.
- Recuperación: en torno al mes, mes y medio, el paciente generalmente puede deambular ya sin muletas.
- Recuperación completa: La mejoría clínica progresa hasta los 4 o 5 meses, período en el que se recuperan los músculos afectados durante la cirugía. En la mayoría de los casos, se consigue una recuperación del dolor y una función prácticamente completa.
En CECOTEN, nuestros especialistas en traumatología y cirugía ortopédica están preparados para acompañarte en todo el proceso: desde la valoración inicial hasta la recuperación completa, con un enfoque humano, seguro y adaptado a tus necesidades.
Porque no se trata solo de poner una prótesis: se trata de volver a moverte, volver a vivir sin dolor y volver a disfrutar de tu día a día.





